Ayer por la mañana volvía hacia casa tras dar por finalizado mi paseo matutino, o nuestro, pues mi inseparable Suska iba conmigo, harto -más que harto, henchido- de hacer fotos a abejas y escarabajos casi amarillos por rebozarse en el polen de las flores y alguna cosilla más, como por ejemplo mariposas, una mantis religiosa -la santateresa- y una pareja de saltamontes en eterno clímax de apareamiento, cuando veo que llega volando hacia la orilla del pantano, un ave grande con predominio del color blanco.
Rápidamente cambié de objetivo, pues llevaba montado un 28/80, acoplando el 70/210 para poder tomarlo mejor, pues era grande la distancia a la que se posó en el suelo.
Al principio disparé unas cuantas veces sin apoyarme en nada, al aire como suele decirse, pues no me llevé el trípode, y además según caminaba hacia él, para poder tomarle desde más cerca. Llegué junto a un pino y apoyando la cámara en el tronco le tiré otras cuantas.
Cuando comencé a disparar, pensé que ni me daría tiempo a cambiar de objetivo antes de que saliera volando, como así me ocurre muchas veces, pero no, se quedó por allí merodeando; de un lado para otro iba como si buscase algo.
Como no puede apreciar bien qué tipo de ave era, pensé que sería un águila por los colores claros, pero tendría que ser la "calva" o una imperial -al menos eso creía yo, como neófito que soy en esto de las aves- y por aquí, tanto una como otra me parecía improbable.
También pensé que podía ser un halcón, pero era demasiado grande como para ser de las falcónidas.
Lo que me hizo recapacitar sobre la primera impresión, fue que, si hubiera sido cualquiera de esas especies, los patos que había junto a la orilla, y además de escándalo por la presencia de la rapaz, no habrían salido bien parados, sirviendo de almuerzo o desayuno a la visitante.
Miré en la pantalla de la cámara, distrayendo un poco mi atención del pájaro, ya que vi que no tenía intención de irse, y amplié la imagen. ¡Qué suerte la mía, un alimoche! Y relativamente cerca, apenas poco más de cien metros. ¡Cuanto sentí no haber llevado el trípode pues así hubieran salido mejor las fotos, al menos más nítidas.
Cuando se hartó de andar por allí, por el suelo se entiende, y de picotear algo que encontró, salió volando. Ya me había acercado un poco más a él y creí que se iba por esa causa, así que me dediqué a hacerle fotos en vuelo aunque estuviese lejos, yéndose cada vez más aun. Pero no llegó muy lejos, regresó y volvió a posarse.
Esto lo hizo en varias ocasiones y cada vez que se elevaba pensé que sería la última y que no podría hacerle más fotos, o al menos más de cerca, pues creí que se elevaba cada vez que yo me acercaba algo más a él.
En estas yo ya no tenía donde apoyarme y además tenía que estar pendiente de Suska; primero porque no me diera un tirón y segundo porque si veía al ave por el suelo, aunque fuese grande y estuviese lejos, saldría corriendo por si podía cogerla, que anda que no tiene ganas de cazar algo, o de que yo la deje hacerlo.
En la última de las veces que salió volando se fue tras los montes, pero antes estuvo dando vueltas sobre nosotros, pudiendo fotografiarle la barriga al menos. ¡La lástima es que no tuviera el trípode! ¡Qué fotos me hubiesen quedado! Por lo menos..., como de concurso.
Al final, tras unas cuantas veces de remontar vuelo y volver a posarse, se fue, desapareciendo tras el monte, tras el Alto San Julián para ser más exacto.
Desde entonces no he vuelto a ver otro por aquí, por los alrededores del pueblo, ni por otro sitio. Ahora que otras aves, como buitres leonados y águila calva sí. Pero esos los dejo para otras entradas al blog.
Este escrito, al igual que las fotos, son de hace un año, a excepción de los dos últimos párrafos.
Adrián Martín Alonso
(AdriPozuelo)
Sacedón, Guadalajara
28 de junio de 2012
Sacedón; El mirador de AdriPozuelo y Tizona
Mis rutas por La Alcarria: fotos, pueblos y comentarios
martes, 12 de noviembre de 2013
lunes, 11 de noviembre de 2013
Un paseo de otoño
Un paseo de otoño, más o menos como el de todos los días. Aunque unos pueden ser más soleados que otros, al igual que más o menos fríos, dado la estación en que estamos.Aquí tan solo dejo una muestra del corto recorrido por los alrededores del pueblo, el parque, la Ribera de Entrepeñas y caminos por la ladera del cerro Alto San Julián.La mañana estaba agradable, soleada y con un viento suave, tanto por temperatura como en fuerza o velocidad, que no lograba hacer desapacible el paseo.
El color amarillo, de los árboles caducifolios, resalta sobre el de los pinos y otros árboles, que aun conservan el verdor como color predominante en sus ramajes, dando una belleza extra a la suya, que ya de por sí hace este entorno maravilloso.
Tampoco faltaron las estelas en el cielo, dibujadas por el calor despedido por los reactores de los aviones a gran altura, formándose vapor al entrar en contacto con la fría atmósfera de allá arriba.
Estas estelas se quedan en suspensión por un tiempo, siempre y cuando no haya corrientes de aire en las alturas, logran entramados dibujos que a veces dan apariencia de mallas.
Otras veces las líneas logran figuras geométricas perfectas, en tanto no haya alguna corriente de aire que las disperse. Si la hubiera, como muchas veces sucede, la línea que sigue a la aeronave apenas queda dibujada un instante.
En otras ocasiones, cuando las estelas permanecen horas en el espacio, las corrientes logran formar figuras con el vapor y en otras logran hacerlo desaparecer totalmente, cuando aquellas llevan más fuerza, más velocidad.
Cuando se tiene a las líneas de frente, o por encima y el sol queda a nuestra espalda, es fácil fotografiarlas. Pero cuando quedan ambos enfrente y no se tiene un filtro apropiado para el objetivo, las fotos quedan algo opacas, sin el color azul del cielo y el blanco del vapor o las nubles nítidos, dando apariencia de nocturnidad a las fotos.
El color amarillo, de los árboles caducifolios, resalta sobre el de los pinos y otros árboles, que aun conservan el verdor como color predominante en sus ramajes, dando una belleza extra a la suya, que ya de por sí hace este entorno maravilloso.
Tampoco faltaron las estelas en el cielo, dibujadas por el calor despedido por los reactores de los aviones a gran altura, formándose vapor al entrar en contacto con la fría atmósfera de allá arriba.
Estas estelas se quedan en suspensión por un tiempo, siempre y cuando no haya corrientes de aire en las alturas, logran entramados dibujos que a veces dan apariencia de mallas.
Otras veces las líneas logran figuras geométricas perfectas, en tanto no haya alguna corriente de aire que las disperse. Si la hubiera, como muchas veces sucede, la línea que sigue a la aeronave apenas queda dibujada un instante.
En otras ocasiones, cuando las estelas permanecen horas en el espacio, las corrientes logran formar figuras con el vapor y en otras logran hacerlo desaparecer totalmente, cuando aquellas llevan más fuerza, más velocidad.
Cuando se tiene a las líneas de frente, o por encima y el sol queda a nuestra espalda, es fácil fotografiarlas. Pero cuando quedan ambos enfrente y no se tiene un filtro apropiado para el objetivo, las fotos quedan algo opacas, sin el color azul del cielo y el blanco del vapor o las nubles nítidos, dando apariencia de nocturnidad a las fotos.
domingo, 3 de noviembre de 2013
Tala de dos pinos secos
A lo largo de la Ribera de Entrepeñas, una calle del pueblo que bordea el pantano, hay una serie de pinos piñoneros.
Al principio de la calle y hasta llegar a la segunda curva, todos están sanos, o al menos así se les aprecia, aunque de momento, habría que decir, pues estos dos que talaron ayer también lo parecían hace algo más de un año.
Aproximadamente hará doce meses que talaron uno que estaba junto a estos, y por las mismas circunstancias: estar secos.
A estos que les tocó la tala ayer ya se les apreciaba algo de sequía en algunas ramas, sobre todo las que estaban junto a las del pino que talaron entonces.
Tanto estos como aquél, presentaban gran cantidad de agujeros en sus cortezas, así como en la madera de sus ramas, ya que muchas de ellas estaban peladas por haberse desprendido la corteza al estar ahuecada por los bichos, como se puede apreciar en los trozos que he fotografiado.
A partir de estos dos talados, los demás los encontramos sanos, aunque también hay algunos con ramas que se les aprecia algo secas, como se ve ya en los inmediatamente seguidos a los que han sucumbido a la insectación.
Hacia el final de la calle, los pinos son más numerosos, llegando formar un pequeño pinar que se extiende hacia el pantano, o sea a la derecha de la ribera asfaltada.
Aquí aun no se ve ninguno infestado. Y yo me pregunto: ¿No sería mejor desinsectar o desinfectar, antes que cortar? Porque a este paso, en unos años, y además pocos, el pinar desaparecerá. Tiempo al tiempo.
Al principio de la calle y hasta llegar a la segunda curva, todos están sanos, o al menos así se les aprecia, aunque de momento, habría que decir, pues estos dos que talaron ayer también lo parecían hace algo más de un año.
Aproximadamente hará doce meses que talaron uno que estaba junto a estos, y por las mismas circunstancias: estar secos.
A estos que les tocó la tala ayer ya se les apreciaba algo de sequía en algunas ramas, sobre todo las que estaban junto a las del pino que talaron entonces.
Tanto estos como aquél, presentaban gran cantidad de agujeros en sus cortezas, así como en la madera de sus ramas, ya que muchas de ellas estaban peladas por haberse desprendido la corteza al estar ahuecada por los bichos, como se puede apreciar en los trozos que he fotografiado.
A partir de estos dos talados, los demás los encontramos sanos, aunque también hay algunos con ramas que se les aprecia algo secas, como se ve ya en los inmediatamente seguidos a los que han sucumbido a la insectación.
Hacia el final de la calle, los pinos son más numerosos, llegando formar un pequeño pinar que se extiende hacia el pantano, o sea a la derecha de la ribera asfaltada.
Aquí aun no se ve ninguno infestado. Y yo me pregunto: ¿No sería mejor desinsectar o desinfectar, antes que cortar? Porque a este paso, en unos años, y además pocos, el pinar desaparecerá. Tiempo al tiempo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)